Yo y mi tanga

Hay que ver la alegría que te puede acabar dando un trocito de tela tan pequeño como un tanga...

Yo y mi tanga

No imaginaba que iba a ser tan divertido, el tanga me quedaba grande desde el minuto uno, no me ajustaba, pero ya no me ha dado tiempo a cambiarme, porque llegaba más que tarde a trabajar. Y no ha parado de rozarme y ponerme como una moto en todo el día, tanto que no he tenido más remedio que ir al baño y darme una alegría, mientras mi compañera me contaba algo que ni recuerdo. Ha sido algo furtivo, silencioso, pero brutal. Estaba a punto después de que el tanga me acariciara el clítoris toda la mañana, y yo solo he tenido que acariciarlo un poco con un dedito, y ya. Y como la otra estaba fuera hablando, no se ha oído nada. El tanga estaba tan mojado he pensado en quitármelo para que no me volviera a pasar, pero pensandolo mejor, me lo he vuelto a poner, y a ver si con suerte me entono igual y cuando llegue esta noche a casa me vuelvo a masturbar, pero esta vez en la bañera, con música y con una copa de vino. No hay mejor manera de acabar un duro día de trabajo....

Comentarios

Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.

Todavía no hay comentarios aprobados.

Deja un comentario

Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.

Registrarse

Leer a continuación

Más piezas del mismo flujo editorial.

Adriana y yo paseamos

Adriana y yo paseamos

Diarios

No hay nada en la vida como pasarlo bien y encontrar a la sumisa o sumiso perfecto es un buen comienzo

Adriana y yo

Adriana y yo

Diarios

Ricardo tiene una sumisa con la que disfruta mucho, atrevida, segura de sí misma y divertida. Por eso nos quiere contar cosas sobre ella

El regalo de mi amiga invisible

El regalo de mi amiga invisible

Diarios

A veces los regalos del amigo invisible son de lo más divertidos...