Un cliente encantador

Por un momento pensó que era una hábil negociadora... hasta que se dio cuenta de un pequeño detalle...

Un cliente encantador

Ya decía yo que había sido muy amable conmigo. Era un hueso, lo sabíamos todos, y cuando me han mandado hablar con él por lo del proyecto he creído morir de mala suerte. Pesado, sin ningún concepto de la ironía ni el sentido del humor, y lo más parecido a un muerto viviente. Y va y me toca a mí. Y milagrosamente, casi lo tuiteo, ha sido amable, y diría que casi galante conmigo. Por poco no me caigo de la silla, que no estoy acostumbrada, y me ha dicho con un conato de sonrisa que sí a todo. Nos hemos despedido, y cuando casi me pongo a gritar de la emoción, me he dado cuenta de que no era mi labia la que le ha impactado... es que llevaba dos botones de la blusa desabrochados, y como consecuencia medio pecho a la vista, y hoy llevaba un sujetador transparente... Así es que no es que le haya ganado por mis habilidades negociadoras no, ¡han sido mis tetas!

Comentarios

Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.

Todavía no hay comentarios aprobados.

Deja un comentario

Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.

Registrarse

Leer a continuación

Más piezas del mismo flujo editorial.

Adriana y yo paseamos

Adriana y yo paseamos

Diarios

No hay nada en la vida como pasarlo bien y encontrar a la sumisa o sumiso perfecto es un buen comienzo

Adriana y yo

Adriana y yo

Diarios

Ricardo tiene una sumisa con la que disfruta mucho, atrevida, segura de sí misma y divertida. Por eso nos quiere contar cosas sobre ella

El regalo de mi amiga invisible

El regalo de mi amiga invisible

Diarios

A veces los regalos del amigo invisible son de lo más divertidos...