Mi sumiso Germán

Cómo me pone, aunque me de algo de pena, ver que me obedece como un perro a su amo...

Mi sumiso Germán

Hoy Germán se ha puesto celoso, pobre mío, casi me ha dado lástima. Es mi sumiso y debe hacer lo que se me antoje, pero he notado que le ha sentado mal lo de Adriana... y cómo explicarle. Lo he obligado a desnudarse, no le ha importado por supuesto que hubiera alguien más delante, hará lo que yo le ordene, ni que lo atara y le obligara a ponerse de rodillas. Pero cuando ha visto que Adriana se desvestía, y se ponía a mis pies, he visto los celos, el dolor. Y yo por supuesto he disfrutado, al ver su cara, su erección involuntaria al imaginar lo que iba a ocurrir, pero no le he permitido acercarse. Solo le he dejado mirar, y que viera como me sentaba al borde de la cama mientras me abría de piernas, y Adriana se acercaba y como una perra obediente ha comenzado a lamer, a lamer más, hasta proporcionarme un orgasmo, mientras yo golpeba su trasero. Y sé que él quería estar en su lugar, pero yo decido, y tiene que hacer mi voluntad...

Comentarios

Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.

Todavía no hay comentarios aprobados.

Deja un comentario

Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.

Registrarse

Leer a continuación

Más piezas del mismo flujo editorial.

Adriana y yo paseamos

Adriana y yo paseamos

Diarios

No hay nada en la vida como pasarlo bien y encontrar a la sumisa o sumiso perfecto es un buen comienzo

Adriana y yo

Adriana y yo

Diarios

Ricardo tiene una sumisa con la que disfruta mucho, atrevida, segura de sí misma y divertida. Por eso nos quiere contar cosas sobre ella

El regalo de mi amiga invisible

El regalo de mi amiga invisible

Diarios

A veces los regalos del amigo invisible son de lo más divertidos...