Del sexo aburrido a la sumisión

A veces es solamente cuestión de atreverse, de dejarse llevar y reconocer las señales de nuestro cuerpo. Y sobre todo no sentirse culpable por nada de lo que nos de placer.

Del sexo aburrido a la sumisión

Todo empezó de una manera casi casual, un día mientras jugaba en la habitación con mi chico le di una palmada en el culo. Al hacerlo tuvo una erección brutal, y yo noté como me mojaba como nunca al verlo y eso era la primera vez que me pasaba y no era por su polla dura, era por la manera en la que había ocurrido. Puede que fuera a la siguiente vez, le apreté con violencia un pezón y lo puse en plan detención cara a la pared y también medio en broma medio en serio, un par de golpes buenos en el culo, y otra vez una erección rápida, poderosa y yo excitada como jamás lo había estado.

Aquello fue como encontrar un filón: a él le excitaba que lo tratara mal, y a mí me ponía como una perra en celo hacerlo. Así es que empezamos a asumir un rol que nos gustaba, un juego que era solo nuestro, que nos permitía ser libres con algo que tal vez no iba a entender todo el mundo, pero que nos daba mucho placer. Nos apetecía probarlo todo, sin tapujos, ya no nos interesaba el sexo convencional, nos atraía el dominio mental, el sometimiento, la dominación, cada vez nos adentrabamos un poco más en este nuevo mundo. Tanto probamos, que él investigó por su cuenta y encontró un amo que por lo visto le daba más placer, así es que lo castigué por abandonarme, le puse un collar y con el culo bien enrojecido y desnudo lo dejé en la puerta de su nuevo dueño.

Comentarios

Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.

Todavía no hay comentarios aprobados.

Deja un comentario

Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.

Registrarse

Leer a continuación

Más piezas del mismo flujo editorial.

Adriana y yo paseamos

Adriana y yo paseamos

Diarios

No hay nada en la vida como pasarlo bien y encontrar a la sumisa o sumiso perfecto es un buen comienzo

Adriana y yo

Adriana y yo

Diarios

Ricardo tiene una sumisa con la que disfruta mucho, atrevida, segura de sí misma y divertida. Por eso nos quiere contar cosas sobre ella

El regalo de mi amiga invisible

El regalo de mi amiga invisible

Diarios

A veces los regalos del amigo invisible son de lo más divertidos...