Me gusta amarte hincada de rodillas. Aquí, tan desde abajo, tan cerca de la tierra reclamo el palpitar de tu cuidado y centro mi delicia en el transcurso.
No es de extrañar que el mundo sea redondo. ¿Qué forma iba a adoptar, sino la de mi boca?
Raquel Lanseros
Comentarios
Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario
Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.