Perverso es lo que tú decidas

No dejes que nadie coarte tu manera de disfrutar del sexo, placentero es lo que te apetezca, perverso lo que tú decidas.

Perverso es lo que tú decidas

Aún se consideran perversas todas aquellas prácticas sexuales que se salgan de lo convencional. El hecho salirse de lo habitual hace pensar que las personas que las practican tienen algún tipo de problema o trauma. Es posible todavía escuchar sonrisas nerviosas y comentarios fuera de lugar cuando se intentan sacar algunos temas referentes al sexo. Pero como no se trata de cambiar la opinión que los demás tengan de nosotros y en el caso de querer cambiar al mundo hay que empezar por uno mismo, empecemos entonces por la tarea de tener claro que nos gusta a cada uno. Por atípico, poco habitual o extraño que le pueda parecer al resto de la gente. Porque lo de perversión está pasado de moda, llamemos mejor prácticas sexuales no convencionales, por no ser las habitualmente pero no porque tengan nada de malo o enfermizo.

El único límite en el sexo es el que se imponga cada uno a sí mismo, y todo aquello que se enfoque desde la libertad de cada individuo tiene que ser respetado por los demás, lo entiendan o no. El sexo es una parte importante en la vida y el disfrute de la sexualidad no puede existir si se practica con miedo o con contención. ¿Qué placer encuentra una persona en ser atado o azotado en el trasero? ¿O en dejarse someter a la voluntad de otro y permitir incluso el control mental?

Puede que nos cueste asumir que hay algún disfrute en ellos, pero será el que cada uno encuentre, ni más ni menos. ¿Que a ti no te gusta, no lo entiendes o no te parece bien? perfecto, es una opinión muy respetable: no lo practiques. Pero tampoco puedes criticar a quien lo hace, ni tener un concepto peyorativo de las personas que lo consideran algo satisfactorio. El sexo es un aspecto de la vida donde mandan el placer y la libertad, y nadie puede imponer a los otros lo que les parece correcto o no. Para gustos, colores...

Así es que mientras no haya abuso -no confundamos el BDSM donde hay consentimiento por parte de los participantes, con el maltrato, en donde no lo hay-, y la práctica esté consensuada, que cada uno haga lo que más le guste y apetezca, sin más disculpas para disfrutar. Así es que olvida las perversiones, solo están en la cabeza de quienes no entienden más que su modo de ver el mundo...

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