Orgasmo inesperado

Un orgasmo siempre viene bien, da igual dónde sea y quién te lo proporcione...

Orgasmo inesperado

Tengo unos buenos amigos que viven en el campo. Hace poco nos invitaron a comer y pasar el día con ellos. La última vez que estuvimos pasó algo que no he contado a nadie, ni siquiera a mi marido.

Al llegar estaba casi todo preparado, mi amiga insistió en que me quedara descansando en la terraza de la habitación, mientras los dos hombres iban al pueblo a recoger unos vinos que habían encargado y cuando volvieran tomaríamos un aperitivo antes de la comida.

Las vistas eran maravillosas, tenía tiempo y quería disfrutar del maravilloso sol en la terraza desde la que las vistas eran increíbles. Todo paz, tranquilidad y solo el sonido lejano de la música clásica en la cocina.

Estaba allí, apoyada en la barandilla cuando sentí que uno de los perros me olisqueaba entre las piernas. Había metido la cabeza por debajo de mi vestido y solo el tacto de su hocico me hizo temblar. Al momento ya había metido su morro más adentro.

Una extraña sensación me invadió, allí de pie, mientras la brisa mecía mi vestido, el sol calentaba mi piel y notaba cómo el animal iba haciendose camino hacia mi coño, humedecido de sobra a estas alturas. Me dejé llevar, abrí mis piernas, separé las bragas y le dejé hacer. Los lenguetazos feroces, calientes, rasposos, me pusieron a mil y en unos instantes tuve un orgasmo brual mientras el animal, insaciable seguía lamiendo al notar mis fluidos entre mis piernas. A duras penas evité gritar. Después se fue tan silencioso como había venido.

Me di una ducha mientras notaba todavía la excitación entre mis piernas. Había sido el segundo orgasmo del día, de la forma más inesperada. Al bajar a la cocina mi amiga estaba regañando al perro, espero que no te haya molestado, se mete en cualquier sitio...

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