No hay más. Sólo mujer para alegrarnos, sólo ojos de mujer para reconfortarnos, sólo cuerpos desnudos, territorios en que no se cansa el hombre. Si no es posible dedicarse a Dios en la época del crecimiento, ¿qué darle al corazón afligido sino el círculo de muerte necesaria que es la mujer?
Estamos en el sexo, belleza pura, corazón solo y limpio.
Comentarios
Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario
Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.