Dulce, blandamente la túnica abrió; y como se llevan al ara de un dios vívidas palomas de terso plumón, con su mano leve los senos me dió.
-Ámalos -me dijo- con igual pasión con que yo los amo: son niños en flor. A ellos me entrego cuando sóla estoy; arrullos y mimos sé para los dos.
Con leche los baño y rayos de sol; y son mis cabellos el lino mejor que calca y enjuga su rojo botón. Entre finas lanas triunfa su primor; yo los acaricio con trémula voz.
Como en mis entrañas nunca habrá un dolor, sé tú el pequeñuelo, busca su pezón. Y como besarlos jamás podré yo, dáles en mi nombre mil besos de amor.
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