Los amantes. Pierre Bisou. Fragmento

Un hombre apasionado al que le encanta la sodomía. Ella, joven, dócil, complaciente, pone a prueba sus límites. Ambos dan rienda suelta a sus instintos de manera extrema. 

Los amantes. Pierre Bisou. Fragmento

Recuerdo nalgas planas, traseros redondos, esfínteres para domesticarlos con fuerza y cariño, violaciones simuladas que excitaban a algunas. Recuerdo innumerables desfiladeros, hechos de paredes de carne, de músculos circulares y palpitantes alrededor de mi falo, de mucosas reveladas y visitadas. Enculaba mientras pensaba, a veces, en las corolas de flores que habría querido abrir delicadamente, con la punta de los dedos, hasta el cáliz, aguantando la respiración, volcado sobre esas vulvas, casi transparentes de tan frágiles, lisas y puras. Aquel que saca su rabo ensangrentado deja un trazo eterno en la mujer que es tomada así por primera vez. El que agita su vara en las grasas posaderas consigue otras cosas, un destino muy real; con el glande toca al fin la vida en toda su acritud. Pero incluso como primera vez se borrará de la memoria ante la total falta de signo definitivo. Enculaba por lo peor, que era la vida misma, y por lo mejor, que era la práctica del placer, que era como un consuelo. Si bien era un mediocre amante, según creo, para sus encantadoras vaginas, me convertí en un experto de la doble articulación del clítoris y el ano. Usando un poco mis dedos y mi lengua. Para variar. ¿Se tendrían por vírgenes en ese primer momento, cuando su ano dolía gozoso para recibir a ese nuevo visitante? No lo sé. Jamás me hablaron de eso. O solo para decirme que todos sus amantes habían soñado con eso antes que yo, gracias. Tras dos o tres culos desvirgados, implanté mi rutina. Había que guiarlas para que acompañaran nuestros retozos, sobre todo con sus dedos finos y precisos. Pues de otro modo, según había podido aprender en los libros, el agujero del culo no habría bastado para conseguir el orgasmo; era sin embargo un punto controvertido, como debería descubrirlo más tarde, pero no importa. Así pues, durante mucho tiempo trabajé en ese sentido. ¡Y eso gustaba! En última instancia, el amor contra natura no era tan difícil de revelar. Fluía naturalmente.

Comentarios

Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.

Anónimo68996 hace 7 años

Me encanta, yo me pongo a disposición de quien quiera, soy bien obediente....

Deja un comentario

Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.

Registrarse

Leer a continuación

Más piezas del mismo flujo editorial.

Dos buenos samaritanos

Dos buenos samaritanos

Relato

Siempre se encuentra alguien que hace aún más fácil el placer...

Una curiosa dieta

Una curiosa dieta

Relato

No hay nada como darle la vuelta a una situación para propia satisfacción...

Don Julio el conserje

Don Julio el conserje

Relato

Hay que ver el juego que daba don Julio...