Me resistía a la sumisión, a pensar que así estaba entregando mi alma, sin ser consciente de que en esa entrega estaba mi felicidad. Me costaba superar ese momento, estaba indecisa sin entender que allí estaba él para llevarme, para cuidarme, que ese dolor que me infringía me hacía más cercana a él, a su voluntad y a la que en el fondo era la mía, de obedecerle y de cumplir sus deseos por encima de los míos. Me resistía, pero ahí estaba mi Amo, perseverante, para mostrarme el camino a elegir, la bondad del dolor y la entrega ... y por fin entendí, y elegí hacerme suya, sin miramientos, negándome a sentir miedo y dejarme llevar para cumplir mi voluntad... la suya...
La dulce sumisión
No quería, me resistía... cuando era mi destino padecer dolor para darle felicidad a mi Amo. Por fin entendí mi cometido...
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