El día que llegué a la casa fue uno como cualquier otro, y ahí como si fuera la cosa más normal del mundo mi vida cotidiana comenzó a girar alrededor del sexo. Allí donde otros, esos otros que habitaban fuera, veían depravación, sometimiento, yo estaba logrando mi libertad. Podría haberme conformado con ser como el resto de la gente y en cambio elegí llegar al límite, a vender mi voluntad, sí, la vendía, gustosa de poder decirlo y hacerlo sin que nadie me juzgara. Mejor dicho, sin que me importara que alguien lo hiciera...
El primer día. Lara Vels
Hay un momento en el que todo tiene un antes y un después, siempre lo hay, y aunque parece que no cambia nada, lo cambia todo...
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