Esta pequeña perversión está pensada para las mujeres. Mientras tu pareja se ducha por la mañana, haz que se aplique el chorro del agua de la ducha en el clítoris, no demasiado como para que tenga un orgasmo. Solo para que caliente el ambiente. Ponte delante para ver cómo lo hace, permítete darle instrucciones, que lo haga como te gusta a ti, sé todo lo duro o dura que quieras, corrige si algo no te gusta. Cuando veas que ya lleva un rato y que no puede más, dile que pare. Que salga de la ducha y se seque, te aseguras así que esté caliente para un buen rato. Luego ya decidirás tú cuando quieres que tenga un orgasmo, si es que quieres...
Ducha a medias. Pequeñas perversiones
Controlar el orgasmo de la pareja es siempre de lo más gratificante...
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