Consolando al amigo de mi novio

Hay situaciones que nos llevan a experiencias que nunca habíamos imaginado y que nos colman de placer

Consolando al amigo de mi novio

Nunca había pensado en tener sexo con dos hombres. Es cierto, no era algo que ocupara mi fantasía de forma especial. Simplemente ocurrió, sin pensar, solo dejándome llevar... Tenía, tengo, una relación con Carlos, ni se sabe el tiempo y con los normales altibajos, pero en términos generales muy buena. Carlos tiene un buen amigo, Miguel, son como hermanos y pasábamos mucho tiempo juntos. Cuando rompió con su novia de algunos años tras descubrir su infidelidad quedó destrozado. Procurábamos animarlo todo lo posible y a veces pasaba días enteros en casa.

Intentó superarlo con valentía, pero indudablemente le daban bajones. En uno de ellos le abracé fuertemente, me hubiera encantado quitarle todo el dolor con ese gesto... pero en cambio me encontré con una fuerte y bonita erección contra mi pierna. Me quedé paralizada por un segundo, sin saber cómo reacciónar. Justo en ese momento, mi novio Carlos, que nos había visto, también me abrazaba a mí por detrás y de repente me vi atrapada por ellos dos en un gesto que iba mucho más allá del puro cariño.

Lo siguiente se puede imaginar, había mucho amor, tensión y dolor y el resultado suele ser sexo del bueno. Y suele ser entre dos, pero allí estaba yo en medio de dos hombres a los que adoraba, sintiendo la pulsión de sus erecciones en mi cuerpo y una lluvia de caricias por parte de ambos.

Mi cuerpo iba a tope, pero me excitaba más la idea de tenerlos allí, a los dos a la vez, llenándome de placer. Era extraño, porque en realidad era como si estuviera haciendo el amor solo con uno de ellos aunque era consciente de que eran dos. Mi mente y mi cuerpo individualizaban cada caricia dándole el rostro de cada uno, Carlos o Miguel. No me sentía compartida, sino más bien multiplicada.

Nuestra ropa cayó al suelo, mi boca no daba a basto para dar y recibir. Como si de un pulpo se tratase, los dos acariciaban y enrollaban mi cuerpo con brazos y piernas, primero con caricias livianas, sutiles, luego cada vez más imperiosas, salvajes y sexuales. Me penetraron los dos a la vez, mientras yo, tumbada boca arriba observaba la sexual compenetración en ambos, la cordialidad con la que mi novio me tomaba a la vez que su, y casi que mi, mejor amigo. Es algo que no se me irá jamás de la cabeza, ese momento, esas miradas, esas sensaciones... no hace falta decir que tuve un orgasmo brutal, que los momentos siguientes fueron amorosos y plácidos y que no fue más que el principio de una serie que bueno, ha tenido más episodios interesantes que iré contando...

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