Ordena a tu chica que estire sus bragas de manera que se le metan en los labios y le aprieten el clítoris. Mándala caminar por la casa para que pare de moverse y se excite o incluso que salga a la calle. Si es así, dile que te mande fotos para ver que está haciendo lo que le pides, incluso pídele que se toque para que aún se ponga más caliente. Cuando vuelvas a verla ya decidirás si se merece o no un orgasmo.
Calienta pero aún no quemes. Pequeña perversión
Calentar a tu pareja, dejarla casi a punto y luego...
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