Rompiendo mitos con el BDSM

Por Lara Vels, el 09/03/2022

Rompiendo mitos con el BDSM

Esta es la enésima guía-recopilación sobre dominación que encontrarás en Internet. No importa, esta es la que hemos hecho desde dominacion.com basándonos sobre todo en los mensajes que nos han mandado con preguntas, dudas y sugerencias. Con ellas hemos hecho algunos artículos que enlazamos y aunque tal vez no aportemos nada nuevo, un resumen de lo que es el BDSM, cómo y de qué manera adentrarse en él, nunca viene mal. Y nuestros seguidores bien lo merecen, solo por eso vale la pena.

El juego siempre es excitante en las relaciones sexuales, sobre todo si los participantes se dejan llevar sin prejuicios, sin límites, para que pase cualquier cosa que deseen los participantes. Parece mentira que en un asunto tan íntimo y personal sigan dándose tantos prejuicios. Después de todo hablamos de sexo y en el BDSM de algo más, porque va mucho más allá de lo físico, entra en juego lo emocional, la intimidad y la comunicación. El BDSM es diferente, sexy, transgresor. 

Y sobre todo es confianza y respeto, porque si no lo es, no hablamos de BDSM, hablamos de maltrato.

Del BDSM se tiene una visión oscura, que por otra parte se ha contaminado con la literatura y el cine comercial, dando de su práctica una idea de cosa siniestra, de abuso, por un lado y por otro lado se ha banalizado. Sin respeto, sin confianza, solo hay dolor, miedo, humillación y eso no es lo que se pretende. Eso no es BDSM.

Rompiendo mitos con el BDSM

El BDSM agrupa varias prácticas, como son el bondage, disciplina, sumisión y el masoquismo. Todas ellas tan antiguas como el mundo, aunque no se hubieran bautizado con esos términos de forma oficial. Eso sí, el acrónimo BDSM comenzó a utilizarse a mediados del siglo XX.

El bondage consiste en utilizar las ataduras, inmovilizando al otro para proporcionar mayor satisfacción sexual. La disciplina, la dominación, consiste en jugar con el castigo y la recompensa para obtener placer. Dominación y sumisión son las dos caras de una misma moneda, no existe la una sin la otra, es un juego que trasciende lo puramente físico. Lo mismo ocurre con el masoquismo y el sadismo. Posiblemente con estas dos prácticas son las que se identifica más habitualmente al BDSM.

Las prácticas del BDSM son consensuadas y aceptadas voluntariamente entre dos personas. Permite llevar a cabo todas las fantasías, explorar los propios límites y juntos traspasarlos. Así que va mucho más allá de un par de azotes o jugar a ser amo o sumiso, es tomar y ceder el control, producir dolor y asumirlo, contribuir al placer del otro. Es estar en alerta, disfrutar de la espera, fantasear. Es todo eso y lo que quieras imaginar.

Para disfrutar de todas estas sensaciones es necesario conocerse a uno mismo y también al compañero de juego. A todos aquellos a los que les parezca una práctica desnaturalizada, que piensen por un momento en lo sencillo que es mantener relaciones sexuales de la manera tradicional sin siquiera mediar palabra. Eso no pasa en el BDSM donde es preciso hablar, organizarse, poner límites, hablar de necesidades y emociones. Digan lo que digan, resulta romántico.


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